domingo, 21 de febrero de 2010

La RSE y su aspecto Medioambiental

Después del período vacacional, volvemos a reencontrarnos en este bello espacio que nos convoca a continuar debatiendo temas de la profesión. En lo personal debo cumplir con lo que les he prometido en diciembre del año anterior, por lo tanto, les voy adelantando que en esta oportunidad reflexionaremos sobre el aspecto ambiental de la responsabilidad social empresaria (RSE).

Antes de comenzar quisiera hacer una aclaración importante, dado que mientras leía diversos contenidos referidos al tema, descubrí un punto fundamental que olvidé aclarar en la publicación anterior y que no debemos confundir, a la hora de pensar en términos de RSE.

Cuando nos planteamos aplicar a las empresas un modelo de desarrollo sustentable, no debemos ponernos objetivos utópicos tales como erradicar la pobreza del mundo, terminar con la contaminación en todo el planeta, ni generar un nuevo sistema para la distribución de la riqueza a nivel global. Únicamente entendiendo esto, podremos comprender que el desarrollo sustentable se centra en lograr: la integración social, un crecimiento económico y un equilibrio ambiental EN LA comunidad en la que la empresa está inmersa. Siendo éste el comienzo, y una vez obtenidos los resultados que se esperaban, podremos ampliar nuestros horizontes hacia acciones transformadoras a un nivel superior.

Dicho esto, les propongo avocarnos al aspecto ambiental de la RSE. En primer lugar es importante darnos cuenta que el ser humano es el principal responsable de la contaminación y por ende, del desequilibrio medioambiental que nos afecta.

Si bien podríamos culpar a las empresas, cada uno de nosotros debemos hacernos cargo de la parte que nos toca, dado que generamos deshechos, aún cuando intentamos reducir nuestro aporte a la contaminación.

Si pensamos en esto, nos daremos cuenta que los productores de bienes y servicios, existen porque nosotros demandamos lo que ellos tienen para ofrecernos. A simple vista parece ser un círculo poco virtuoso, del que no podemos escapar.

Los invito a que pensemos juntos qué pasaría si las empresas que generan deshechos que no podemos reciclar, también se ocuparan de balancear el desequilibrio que generan. Si somos realistas entendemos que ninguna empresa pueda almacenar, para su reciclado, todos los productos que lanzan al mercado. Lo que sí pueden hacer es medir el grado de polución que de ellas se desprende y adoptar políticas que equilibren su accionar.

Una excelente manera de analizar los impactos que genera una empresa en el ambiente, es identificar todos los procesos que ésta lleva acabo y las diversas áreas que integran cada uno de esos proceso. Una vez hecho esto, deberían comenzar a pensar de qué manera generan daños y de qué forma pueden detenerlos, reducirlos o compensarlos.

Los cuadros que figuran a continuación, grafican esto de una forma simple de leer. Los mismos han sido tomados de las fuentes que se citan debajo de ellos y yo, a su vez, los extraje de una clase de RSE dictada en el 2009, por la profesora María Riguo, docente de la Universidad Argentina de la Empresa.

Ahora llegamos a lo importante y nos preguntamos: ¿cuáles son esas prácticas que pueden favorecer al medioambiente? Aquí les brindo una serie de recomendaciones básicas.
  • Programas de reciclado interno: Consta de motivar a sus empleados, en todos los niveles, a reciclar los materiales que son de uso cotidiano, como también promover el uso adecuado de los mismos. Esto implica cuidar los recursos que tienen a disposición, evitando deshacerse de todo lo que puede ser reutilizado. Ej: maquinarias, aparatos electrónicos y muebles en desuso, pueden ser útiles para otras áreas o departamento, como así también para organizaciones externas a la empresa. La donación o la venta de los mismos, son mejores alternativas, antes que arrojarlas a un basural.
  • Reducción del uso de papel: Evitar el uso de papel es siempre un buen inicio. Teniendo en cuenta que la tecnología nos permite almacenar grandes cantidades de datos en pequeños dispositivos, estimulemos al personal a utilizar el papel sólo en caso de que sea irreemplazable por cualquier otro formato.
  • Compre productos reciclados: Muchas empresas proveedoras de insumos cuentan con productos reciclados, déle una oportunidad y apoye nuevas iniciativas desde su empresa.
  • Utilización de productos no tóxicos: Hoy en día desde la tinta de las impresoras hasta el material de limpieza tienen sustancias tóxicas que dañas el medioambiente, promueva la compra de materiales que no contengan dichas sustancias.
  • Promueva el cuidado de los recursos: Informe a sus empleados los costos que tiene la empresa en relación al consumo de electricidad, agua y gas, entre otros. Luego déle instrucciones para una correcta utilización de los mismos, proponga el desafío de la reducción como un objetivo grupal. Ej: apagar las luces y artefactos eléctricos cuando no están en uso, controlar y comunicar las pérdidas de agua, utilización racional del gas, son algunas de las recomendaciones.
  • Dé prioridad a los espacios verdes: Cuide el ambiente que rodea las oficinas de trabajo, pero también cuide la comunidad en la que está inmersa su empresa. Cuide los espacios verdes, plante árboles y arbustos en las plazas locales y en las zonas que rodean sus fábricas (en caso de tenerlas). Éste es un inicio amigable con la comunidad.

Podemos decir que éstos son sólo algunos ejemplos de cómo encarar una mirada responsable sobre los efectos que generan las empresas en el medio ambiente. Algunas organizaciones, en especial las grandes corporaciones, han comenzado a trabajar en este aspecto hace ya varios años y han avanzado mucho. Analizan cuidadosamente los impactos negativos que generan y buscan equilibrarlos mediante acciones reparadoras.

La contaminación cero, en verdad no existe, pero podemos hacer mucho para transformar la realidad y aportar al cambio. Son incontables la cantidad de políticas que pueden incluir las empresas para mejorar la situación actual y nosotros como comunicadores, podemos hacer de ese cambio una buena noticia y una herramienta de posicionamiento.

Espero que este artículo los llame a la reflexión y analicen ustedes mismos la importancia de su aplicación. Para la próxima publicación, les adelanto que incursionaremos en el último tema que nos queda por tratar de la RSE: el aspecto económico.

Nuevamente los invito a que enriquezcan este espacio mediante sus comentarios y preguntas. Un saludo para todos!

Lic. Melisa Mohoric

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